9.9.16

Relecturas

Aprovechando el ferrocarril estival revisité Un enemigo del pueblo, de Ibsen, esta vez en la magnífica traducción de Max Lacruz y en la coqueta edición de Funambulista. Sigue siendo un texto emocionante, tantos años después. Una hermosa reflexión sobre la tiranía de la mayoría y la necesidad de mantenerse a flote cuando todos se hunden. Cuando se aprueba que "La presente asamblea declara que el doctor Tomas Stockmann, médico del balneario, debe ser considerado un enemigo del pueblo".

Siempre ha de haber algo del doctor Stockmann dentro de cada uno de nosotros. Sin él, la tiranía de la mayoría no tardaría en acabar con la libertad...