24.5.16

Confesiones

Errejón, el otro día, en una entrevista:

"La respuesta políticamente correcta sería «no tenemos nada que ver». Porque es obvio que nosotros y Marine Le Pen estamos en las antípodas. Y, sin embargo, sí hay un hilo. No en la expresión ideológica ni en las políticas que queremos, pero sí una reivindicación común en muchos países diferentes. La necesidad de volver a reconstruir comunidad y sentirse parte de algo. No ser un ciudadano que vota cada cuatro años y consume cuando tiene dinero en el bolsillo. Yo quiero ser parte de un pueblo, de una patria democrática, que en las malas me protege y que cuando las cosas van mal exige a los de arriba que cumplan".

El horror de pensar que la prioridad es construir un pueblo en vez de generar ciudadanía. Ahí está la clave.