30.9.12

Llovía, aquella mañana también llovía (y II)


Llueve. Aquellos Losada.

Una estirpe de traidores. De advenedizos. Enrique-cidos por un rey bastardo y felón. Enloquecidos por el dinero que el tal monarca repartió entre sus conmilitones cuando hubo acabado con el Rey Pedro y con el futuro de Castilla. Pero la suerte no dura para siempre. Pocos años después, apostaron por el perdedor. Ironías de la vida, esta vez lo hicieron por apoyar a la reina legítima, doña Juana, en la guerra contra su sobrina. Y perdieron. Supieron lo que es tener que huir por haber sido fiel a un juramento.

Llueve. La lluvia atenúa el dolor. Es un paliativo contra le melancoloía. En los papeles me habla Leonor de Melgar, la esposa de aquel Diego de Losada. La casaron cuando apenas tenía siete u ocho años. Por aquel entonces, la mitad de nuestra sierra era de los Losada y la otra mitad era de los Pimentel. Leonor relata sus penas. Era hija de Juan de Melgar y en total estuvo casada con D. Diego unos catorce o quince años. Nos habla. La escucho. Se queja. El merino de la Puebla trataba mal a los Losada. Llegaron los conflictos. Y cada uno se posicionó en un bando. Los Losada, que tenían esta tierra gracias a la donación de un rey traidor, juraron lealtad a la reina legítima. Los Pimentel, especialistas en traiciones, se aliaron con la princesa Isabel.

Nieta de reyes. Esposa de reyes, fue su tío Alfonso el que levantó su bandera, tras casarse con ella. Llegó una guerra. Larga. Dura en esta la mi tierra. Todo terminó en las campas de Peleagonzalo, en marzo de 1476La guerra la ganó Isabel. A los partidarios de Doña Juana sólo les quedó la muerte o el exilio. Un exilio a Portugal, de donde era la madre de JuanaDon Diego marchó al exilio y con él su mujer. Vivieron en Berganza, ciudad en la que Losada murió, melancólico, sin poder volver a su tierra. Exiliados, dice la Melgar, porque su marido “avía seguido el partido del Rey de Portugal.
Sigue lloviendo.

Es tarde ya

29.9.12

Llovía, aquella mañana también llovía (I)


Llueve. Uno de esos días de otoño en los que lamento no estar en la mi tierra, paseando a la sombra de las nogales. Llueve. Y sobre mi mesa hay papeles viejos. En días como hoy, si estuviera asomado a la ventana de mi habitación, me sentiría como aquel nieto de los Villanueva aragoneses, recluido en su torre, dedicado al placer de leer y meditar. Lejos del ruido. Lejos de las pasiones que oscurecen mi alma.

Llueve, y me abandono al placer de sumergirme entre legajos que me acercan a otras vidas. Uno también necesita evasiones de vez en cuando. Llueve. Los papeles, melancólicos, me llevan lejos en el tiempo. Muy lejos. En mi tierra no había nada, sólo frontera. Estamos a principios del siglo XVI. Mire donde mire, sólo veo judíos, recién llegados algunos, viejos amigos otros, escondidos todos...

Llueve. Los papeles me hablan de un pleito. Viejo. María Pacheco y su hija doña Beatriz litigan con el poderoso Conde Alonso Pimentel, hijo de María y hermano de Beatriz. Herencias. Sus riñas son antiguas como el mundo. El cielo estaba gris, como hoy.

María era una Pacheco. Nada menos. Hija del poderoso marqués de Villena. Grandes en Castilla. La habían casado con Rodrigo Alonso Pimentel, primer Duque y IV Conde de Benavente en 1466. Un buen matrimonio. El marido había muerto en 1499. Los papeles del pleito me hablan. La Pacheco asegura que después de la boda “ganaron y adquirieron, mejoraron e multiplicaron entre ellos ciertos vasallos en Sanabria y  asimismo labraron la fortaleza de Sanabria y cercaron la villa”.

Llueve. La lluvia se huele desde el pergamino. Su hijo el Conde Alonso se defiende. Aquellos vasallos no los ganaron sus padres; si llegaron a ser propiedad de los Benavente fue “por mercede que de ellos le hizo la católica reina doña Ysabel, porque estos vasallos fueron confiscados a su Real Corona, por crimen y delito de trayción, crimen Lesa Maiestatis, cometido por Diego de Losada”.

Levanto la vista y me parece estar viéndolos; aquellos Losada, aquel Diego…


PD: en recuerdo del padre del mi Maestro Lauru, que debió de llegar a la nuestra tierra con los suyos por aquellas fechas y cuyo hijo sabe, como yo, que las personas, cuando mueren, van al corazón de aquellos que los recuerdan...

28.9.12

De curvas y de verdejos...


YvoryPress. Un espacio de modernidad cercano al Bernabéu. Hacía allí nos acercamos. Una exposición sobre la misteriosa bagdadí Zaha Hadid. Las curvas como concepto. Formas sinuosas que se acercan y se alejan. La arquitectura como construcción cultural. Lo que somos capaces de construir nos aleja del resto de la creación. Somos hombres porque imaginamos en un papel lo que luego plasmamos en la realidad. Pero no es un tema sólo de estudios. A las cosas hay que saber mirarlas. E imaginarlas. No es más listo quien más estudia, sino quien más se pregunta. Sin inquietud, la vida es una rutina malgastada entre todas esas pequeñas obligaciones que, llenando nuestra agenda, no conducen en realidad a ningún lado.

Esa tarea que tengo ya para otra vida; estudiar arquitectura. Las formas y su integración con el paisaje. Saber hacer cosas con las manos. Al acabar, un verdejo donde MaríaJosé y una conversación, siempre inacabada, sobre ese presentimiento de que somos una generación engañada...

PS: hablando de aquellos que se preguntaron lo que había que preguntarse, con ustedes Chaves (Nogales, claro)

27.9.12

Llegar en AVE a una facultad de 1970


El meu amic Roger em va convidar a su Facultad. A dar una clase. De vuelta a la Uni. La entrada en el aula y un primer vistazo me conmueve. No hay pizarras digitales. No hay proyectores para conectar a un ordenador que tampoco existe. Sigue habiendo un retroproyector de transparencias, como había en 1993, cuando entré en la Facultad como estudiante.

Intento concentrarme en mi charla pero no dejo de pensar en los cientos de quilómetros de carreteras que se han hecho estos años en la Comunidad de Madrid. Y en los quilómetros de metro.  En la cantidad de infraestructuras redundantes que nos convirtió en un país cuya unidad de cuenta era el cemento. En el poder que aquí llegaron a tener las grandes constructoras para decidir donde se iba el dinero de nuestros impuestos. Y mientras tanto, para la educación superior, nada.

La hoja de firmas es a mano. Se pasa lista como cuando yo iba al colegio. Los alumnos, que están ya en segundo de sociología, no sólo no han abierto SPSS en su vida, sino que ni siquiera saben lo que es.

Tanto metro, tanto AVE y tanta hostia, y nuestras aulas siguen detenidas en los años setenta del siglo pasado.

¿Y de verdad pensábamos que así íbamos a algún sitio?

26.9.12

De los clásicos y de los modernos...


Fuimos a ver la Exposición de Blake. La modernidad de algunos autores es desconcertante. Algunas de las imágenes podrían ser de principios del XX. O de ayer mismo. Un autor desconocido para mí. Esos vacíos en la pintura. Una exposición bien organizada, que muestra me lleva de la mano para enseñarme la influencia que el autor ha tenido en el arte inglés desde su muerte.

Regresé, por cierto, al Nacional del Prado. Pero esta vez iba con una compañía especial. Intentamos nos ser pesados y que la visita no se hiciera larga. Sólo un paseo por la Sala 12, la que guarda la mirada del Conde Duque, la que te hace sentir que el espectador es la persona a la que está pintando D. Diego. Y acercarnos un momento a saludar a Goya. Acercarte a los maestros con sólo cinco años. Descubrir la magia, tan pronto. 
Bienvenida a este mundo Elicia…

25.9.12

Los viejos eslóganes...


Hay cosas que no se nos deben olvidar. Del siglo XX, algunos eslóganes. Explican más que muchos ensayos. Ahí tenemos el fracaso más rotundo, y más cruel de aquella centuria: el sistema soviético. El resumen de su fracaso, de la muerte y de la pobreza que generó, está escrito tanto en la cara de Lysenko como en aquel lema que aparecía en un cartel que estaba colgado a la entrada de la Facultad de Medicina de Moscú en 1950 “El cromosoma es una invención burguesa destinada a legitimar el capital".

No hay más que leer esto para llorar por los millones de personas que durante el siglo XX y aún hoy han vivido sojuzgados como súbditos bajo los imperios comunistas y para entender el sentido de la intervención de Esperanza Aguirre en el último debate sobre el Estado de esto que llaman Comunidad de Madrid cuando le dijo al tal Gordo, uno de Izquierda Unida: “Yo me presento como liberal y como tal me votan. Usted no se atreve a presentarse como comunista, por algo será”.

Y que el tal Llamazares sea médico…

24.9.12

La religión y la gente peligrosa...


Aquella gente peligrosa. Su visión sobre la religión. Cada día que pasa soy más agnóstico: no tengo capacidad ni para afirmar ni para negar la existencia de un Dios. Respeto a todos los creyentes. A veces los envidio. A veces no puedo evitar pensar en ellos de manera algo condescendiente. Los respeto porque en general me respetan y cada tengo más claro aquello que repetía la abuela de Maalouf: una casa sin ninguna religión es una desgracia, como también lo es una casa con demasiada religión.

La gente peligrosa dio un paso que yo quizá no daré nunca: vengo del mundo que vengo y hay cosas que no puedo violentar sin violentarme a mí mismo. Es lo que hay. Ellos pasaron de la duda a la negación. A la negación radical. Tampoco mi mundo, gracias a Dios, es el suyo. Vivir en un entorno dominado por la superstición y la ignorancia es una invitación para enfrentarse a él de manera radical.

Pero de fondo, al final del todo, hay muchas cosas de interés en sus reflexiones: el valor de la religión como mecanismo de control social. La forma de violentar la conciencia y los actos de alguien que se cree vigilado por fuerzas que todo lo ven... 

Al final, aquel cinismo de Voltaire cuando decía que “quiero que mi abogado, mi sastre, mis criados, e incluso mi esposa crean en Dios; pienso que de esa manera me robarán menos y me podrán menos los cuernos”.

Esa sensación, tantas veces experimentada de que, en el fondo, de obispo pa´rriba

23.9.12

Rayanos, como Torga...


El Día de la Provincia. El día en que nos reconocemos como zamoranos.  Hay quien acusa a Zamora de ser una realidad artificial, y lo hace desde la barra del bar, mientras se imagina español, o izquierdista o ecologista. Como si hubiera alguna identidad que no fuera fruto de nuestra imaginación. El Día nació en 1963, como un homenaje a la a la “familia campesina”. Al año siguiente Benavente y en octubre de 1965, en octubre, el Día se celebro en la mi tierra, en la Villa. Al año siguiente, en 1966, se celebró en Toro y, tras pasar por la Fuente del Saúco, el Bermillo de Sayago, la Villa que llaman de Alpando, Al-Qannis, volver a Zamora y llegar a Fermoselle en 1972, dejó de celebrarse. Hubo un nuevo intento a mediados de los ochenta, en la capital y no se volvió a organizar hasta el año 2000. Y desde entonces ahí seguimos. Premiando, entre otros, a los zamoranos en la diáspora o a los zamoranos emprendedores, en un almuerzo que pagamos a escote.

Me gusta esta provincia indefinida e irredenta, heterogénea y fría; claudia. Me gusta esta tierra. No porque sea la más hermosa, que las hay mucho más hermosas, ni porque sea la mejor. Me gusta  porque siempre ha vivido en mí algo La Raya. Esas identidades a medio camino entre lo que somos y lo que creemos ser.


PS: […] “Y si algún día / la soledad, al ver al hombre en venta, / el vino, el mal, o el desaliento / asaltan lo que bien has hecho tuyo, / ponte como hoy en pie de guerra, guarda / todas las puertas y ventanas como / tú has hecho desde siempre, / tú, a quien estoy oyendo igual que entonces, / tú, río de mi tierra, tú, río Duradero”. (Claudio, claro)

22.9.12

Nere Etorrera lur maitera


Miro en derredor mío. Aquí se levantó un Monasterio. Poderoso. Un monasterio punta cima del lago-mar. Un monasterio de frontera, minado por los Reyes. Aquí llegaron hombres poderosos. No sólo el abad Martín, huido de Córdoba. También Pedro Cristiano. No queda ya nada. Nada de nada. Hoy hay mesas. Nos celebramos y nos (re)conocemos. Estamos en la Sanabria, la tierra más occidental de la provincia de Zamora. La tierra más periférica. Quizá la más pobre.
Miro en derredor mío. Cómo hemos cambiado. Y para bien. Hace casi ochenta años, con mi padre ya nacido, a SanMartín venían los misioneros laicos enseñando higiene a las madres para que no murieran en el parto. No había caminos. Ni coches. Había frío. Hambre. Y mierda.
Pero sobre todo, lo que no había es futuro. Los sanabreses nacían y morían al ritmo de la cosecha, sin pasar nunca de la Puebla al este o de las portillas hacia el oeste. El que llegaba hasta Vigo, normalmente, era para embarcar a las Américas.
Miro en derredor mío. Mis compañeros de mesa. Predominan ya los zamoranos de Madrid, por encima de los zamoranos en Madrid. Profesionales de éxito. Buenos trabajadores. Gente construida con esfuerzo.
Un relato poderoso, el del esfuerzo. El de ganar el pan con el sudor de la frente.  El de ser una persona de provecho. Un relato, Zapatero es la metáfora, que los españoles hemos ido perdiendo con los años.

Cae la tarde. La poderosa tarde del septiembre senabrés. Y recuerdo de nuevo, siempre me pasa en estos lugares y por estas fechas, los versos del bardo de Villareal: ¡Ara España!¡Lur oberican / ez du Europa guziac!, escribió mientras veía la frontera desde Hendaya. Y tenía razón: “«¡Ahí está España! ¡Tierra mejor / no la hay en Europa entera!». 

21.9.12

Expoliados, desde luego...


Claro que alguien lleva muchos años expoliando a los ciudadanos de Cataluña. El problema es que creo que las banderas no les dejan ver la realidad.
Ahí va un dato del expolio. Más de quinientos millones de pérdidas en Spanair. Vamos a conectar el mundo desde Barcelona, decían, sin añadir al sintagma “con tu dinero, atontao”.

Hay tantos casos más de expolio que entiendo perfectamente la rabia de los contribuyentes catalanes: no hay más que ver para qué han servido durante todos estos años instituciones como, por ejemplo, el Palau de la Música, o servicios como las iteuves

Si yo fuera catalán, esto es, si fuese un ciudadano avecindado allí, me plantearía seriamente un tancament de caixes, claro, pero contra los políticos locales.

Al menos contra el 3% de ellos…


PD: Habrá que seguirle la pista a la encuesta del maestro Espada, a ver si alguno contesta algo de verdad…

20.9.12

La sangre de abril...


Acabé la Sangre de abril, una revisión de la conjura de los Pazzi contra Lorenzo de Médici en la Florencia del XV. Cuanto más leo, menos entiendo. Cuanto más conozco, más me hundo en la desesperación. Qué complicado es hacer grandes teorías si uno no conoce nada de nada, en realidad. El mundo moderno nació en muchos sitios, ya lo tengo escrito por ahí, y unos de ellos fue, sin duda, aquellas Ciudades Estado italianas durante el XIV y el XV. Y con el mundo moderno, el capitalismo. Sin aquella Florencia, sin aquel Milán, es muy difícil comprender nada. El propio concepto de la banca tal y como la entendemos hoy. El poder entendido como representación y como capacidad de encontrar obediencia encuentra su máxima expresión en los Médici de la época.  Aquella Florencia. Un mundo que fue capaz de alumbrar a Dante, a Maquiavelo. Un mundo entero en las lindes de la ciudad. La oligarquía como forma de gobierno, más allá de una República. Un mundo en el que estaban naciendo cosas cuyo significado llega hasta hoy…

Y por el camino, me encuentro con el Giro, que me conecta de manera directa no sólo con esta Florencia, sino con el Salón de los queridos D´Holbach y Diderot a través de Lucrecio.
Hay libros  que nos buscan….

Somos lo que leemos. Y lo que conversamos.

19.9.12

De deseos y de libros (¿o era al revés?)


Una magnífica noticia
Vuelve La Revista de libros, cuyo cierre fue ver fundirse a lo lejos la luz del fanal en medio de la tormenta.
El placer de huir de la inmediatez.
La alegría de saciar la curiosidad como el que se acerca a una fuente de agua clara en verano.
Más necesaria que nunca.
Nuevo formato para un combate eterno. Un combate que no se detiene. Suena de fondo la música de Batiatto, llamando a los patriotas a las armas: “nosotros somos la luz que alumbra las tinieblas


PD: Turbadoras reflexiones de Martín Garzo, ideales para compartir a la luz de las velas: “Drácula, la novela de Bram Stoker, nos enseña que no somos dueños de nuestros deseos, por eso nos perturban. No es cierto que nuestro cuerpo nos pertenezca, siempre pertenece a otro: a aquel o aquella que lo hace despertar [...]"

18.9.12

En un adiós...

Ha dimitido la Presidenta. Por razones personales. Que tenga suerte en la vida: el cáncer es un enemigo cruel. La veo irse y pienso en el respeto que merecen  las personas que durante una parte de su vida y desde la honradez, se han dedicado a servir a los demás. 
Una parte de la oposición pide elecciones anticipadas. Este no es un sistema presidencialista, aunque los partidos a veces se empeñen en que lo parezca: los ciudadanos votan una lista y luego los diputados eligen a un presidente. En cualquier caso, tengo que mirar a ver qué decían estos que piden elecciones cuando hace apenas tres años el tal Chaves dejaba la Junta para irse de ministro del tal Zapatero. Seguro que, en este caso, las comparaciones también son odiosas...

17.9.12

Hermanos de sangre...


Estoy, al fin, con los Hermanos de Sangre. Cuando el título nos lleva a una canción hermosa todo es más sencillo. La serie de la HBO sobre la Compañía Easy. Hice un intento fallido un verano ya lejano en la Sanabria. No sé por qué insisto en llevar contenido audiovisual a la mi tierra, cuando allí los días son hermosos y es un crimen distraerse con cualquier cosa. Tiene más ritmo que The Pacific, aunque aún no tengo un juicio claro sobre ella. Ya le iré contando desocupado lector, aunque no tengo fácil que nada supere esos minutos magníficos del soldado ryancuando esperan, con esa música francesa llenándolo todo, el ataque alemán sobre Ramelle.

PD: por fin, Boardwalk Empire. Será la siguiente...

14.9.12

El cuerpo humano y aquella gente peligrosa


Aquella gente peligrosa. Su lucha por la reivindicación de lo humano. Y dentro de lo humano, lo más humano: el cuerpo. Un cuerpo al que la tradición, la moral, la escolástica, llevaba siglos considerando como “un recipiente de deseos pecaminosos” o un “pozo de enfermedades”. Defender una concepción ilustrada del cuerpo humano. Defender la búsqueda de la felicidad, también a través del cuerpo, como una aspiración no sólo legítima sino necesaria. El libro hace un magnífico repaso de esta tradición olvidada, sepultada por tantos siglos de oscuridad y miedo. Un repaso que se inicia con Epicuro y Lucrecio y que tiene uno de sus máximos exponentes en Montaigne. Aquel Epicuro, desacreditado por sus enemigos y que pensaba que el objetivo vital es una moderación inteligente de las pasiones, liberando al espíritu y al cuerpo de cualquier atisbo de esclavitud, o aquel Lucrecio que reivindicó a los dioses como una metáfora de la serenidad, tras darse cuenta de que lo único que vemos en el cielo al alzar la vista es lo que nos imaginamos. Aquel Montaigne, en fin, un Villanueva aragonés, que hizo de la reflexión una forma de vida

Asumir que el deseo forma parte de la vida… que los sueños oscuros e irracionales están tan dentro de nosotros como nuestra sonrisa y nuestra educación.

Asumir la imperfección para ser felices con ella. Esa búsqueda de la felicidad que impregna un texto que se firmó en julio de 1776 y que se aseguraba que We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal, that they are endowed by their Creator with certain unalienable Rights, that among these are Life, Liberty and the pursuit of Happiness.



PS: “Para Diderot, el enfoque reduccionista de la naturaleza humana que aplicaron muchos pensadores a lo largo de la historia era profundamente ingenuo. […] En última instancia, los seres humanos siempre estarán a merced de su propio carácter, de su capacidad y de sus impulsos, que la razón puede manejar, pero que siempre serán el factor primero y más importante de nuestra vida. La razón puede distinguirnos de otros animales, pero solo el deseo nos hace humanos”

Blom, P.: Gente peligrosa. El radicalismo olvidado de la Ilustración europea. Anagrama, Barcelona, 2012. Página 332

13.9.12

A vueltas con la Roberts


Maratón sobre la Roberts. La novia de América para muchos de mi generación. La musa que modeló nuestro gusto por las mujeres. Empecé con Notting Hill, mejor de lo que esperaba. El magnífico inglés de Grant, un diálogo bien trabajado y un guion chispeante. La peli acaba como tiene que acabar, claro, pero es que no está mal que, a veces, las cosas salgan bien. En la película se me mete mucha gente: el propio barrio, de aquel verano del noventa y ocho, y la campiña resplandecía; Chagall, siempre Chagall, un judío pintando alegrías. Y una librería: vivir otras vidas solo por el placer de dedicar una de ellas, entera, a ejercer de librero y saborear el café cada mañana, mientras releo la conversación entre Diderot y Sophie

Luego cayó Novia a la fuga. Es floja. La historia es poco creíble y el guion es más endeble. El miedo al compromiso, a las aglomeraciones; esas bodas convertidas en centros comerciales. La idealizada América rural de las grandes praderas. Aquellas granjas de Pensilvania y esos atardeceres ocres a los que siempre les faltó un Claudio Rodríguez para que los demás las entendiéramos. Tantos mundos. algunos tan lejanos.

Seguiremos, aún quedan algunas, hasta terminar con la última creación de Leonardo

12.9.12

Otra visita


Pero la visita al Nacional del Prado tenía un segundo aliciente. La amistad entre Murillo y el sacerdote Justino de Neve, sin la cual es complicado entender la producción del artista. A Murillo, tengo la intuición, se lo comió su paisano Velázquez. Me voy acercando al XVII español, un siglo del que nunca me fui del todo, ahora que ando recorriendo las estancias de la Monarquía Católica de la mano del maestro Díez del Corral. La exposición es magnífica, un pintor maduro, con ese autorretrato moderno, con un barroco sevillano en todo su esplendor. La modernidad que hay detrás del retrato del amigo. La lógica política en la Sevilla portuaria del siglo XVII. Una exposición para entender aquel mundo.
Salgo de la exposición pensando que a Sevilla, como a Toledo, tampoco le ha hecho ningún bien acabar siendo capital autonómica. Una ciudad que fue en su momento una ciudad-mundo, reducida a las cenizas del funcionariado. Hubo una Sevilla que va al menos desde el rey Pedro, un sevillano de Burgos, hasta la época de Murillo, cuando la ciudad era un eje comercial de alcance internacional. Una Sevilla que desapareció y a la que bobadas como la Feria de Abril, ese invento catalán, ha convertido en un trampantojo.

Al fondo del todo, en cualquier caso, el saqueo al que los franceses, con Soult a la cabeza, sometieron al país durante la ocupación, un país al que trataron como un territorio conquistado. Nada más que robos y devastación.

Menos mal que venían a traer la luz al país, como dijo la que fue pasará a la historia como la vicepresidenta del peor gobierno de la democracia…

11.9.12

La gente peligrosa y la educación de la mujer...


Aquella gente peligrosa. El papel de las mujeres.  Si la educación en aquellos momentos era escasa y rígida, para las mujeres era inexistente: aprender a bordar las más pobres, algo de canto o algún idioma para las ricas. Pero la concepción era la misma en ambos casos: seres peligrosos a los que no formar porque, en el fondo, eran el diablo que hacía enloquecer al hombre. Para la gente peligrosa que protagoniza el libro, para aquellos radicales que perdieron la batalla de la Ilustración, la mujer era algo más. Mucho más. Era algo revolucionario. Aunque externamente permanecieron ligados a la moral de la época: esposas, amantes… iban buscando algo que los conecta con esa revolución del siglo XX que ha supuesto, en occidente, la visibilización de las mujeres.  Y es que tanto Diderot, con Sophie Volland, como Grimm, otro de los amigos peligrosos, eligieron como amantes a compañeras en el sentido último de la palabra: personas con las que compartir no sólo lecho, sino también inquietudes, miedos, temores, confidencias.

Eran gente peligrosa porque acabaron asumiendo, pese a su entorno, pese a su formación, que en la vida es mejor sumar que restar…


PS: "Si bien muchos contemporáneos pensaban que esta situación  [la falta de educación de la mujer] era aceptable a causa de la inferioridad intelectual de las niñas, Diderot, D´Holbach y Grimm opinaban que las diferencias en materia de logros entre hombres y mujeres eran el resultado de una educación deficiente e incluso represiva, de un vasto sistema montado para oprimir a las mujeres [...]" 
Blom, P.: Gente peligrosa. El radicalismo olvidado de la Ilustración europea. Anagrama, Barcelona, 2012. Página 303

10.9.12

Una visita


La siguiente parada en la ruta de acoplamiento a Madrid fue el Nacional del Prado. Dos exposiciones en una. El último Rafael. Aquel pintor al que se comió la historia a partir de mediados del XIX y cuyos últimos años son oscuros, pues muchas de sus obras no son suyas sino que lo son de su taller, con pequeñas aportaciones del maestro. Es revolucionaria la idea de un taller: un grupo de hombres que trabaja a los dictados del genio y que permite mantener una imagen de marca que cubra las demandas que el mercado plantea. Paseando por la exposición se nos cruzaban los médicis, ahora que ando liado con la Sangre de abril. Hay detalles en las obras, como esa mirada de Baltasar Castiglione, pero el gusto de Rafael se ha alejado demasiado del nuestro. Él, que fue el más grande, ya no es Caravaggio, ni Miguel Ángel, ni siquiera Leonardo. Quizá sea verdad que cada época relee la historia y relee el arte que otras generaciones le legaron. Y quizá no sea esta la época para apreciar a Rafael, el pintor que fue durante siglos la estrella del museo del Prado.
Cambian los tiempos y cambian los hombres…

PS: asumir la imperfección. Grande Gomá.

8.9.12

Las mujeres y la gente peligrosa


Aquella gente peligrosa. Su relación con las mujeres. Estábamos en el XVIII. En mi pueblo, Blas Cantón levantaba una capilla y las mujeres pasaban de hijas a madres sin haber sido nunca personas del todo. No sabían escribir. No hacía falta; ¿para qué? Si hasta las herencias las hacían sus maridos o sus hijos. En el Salón de D´Holbach, entre tanto, se juntaban algunas personas que pensaban que una mujer era mucho más que una madre, o que una amante. Esa visión total de la mujer entendida como alguien dotado de autonomía propia y cuyo papel trasciende los roles asignados era algo revolucionario en la época. Para algunos de aquellos radicales, la mujer es alguien que nos acompaña en el camino de la vida. Es esa persona que nos ayuda a crecer. Esa persona sin la cual no somos nada.

Ahí está el caso de Denis. Diderot casó mal. Cosas de familia. No quería ser cura y al final tuvo que sentar la cabeza. Su mujer no lo entendió nunca: siempre entre libros, siempre hablando, siempre conversando. Por eso, buscó en otro lugar lo que un aburrido hogar burgués de rosario y procesión no le daba. Y lo encontró. Vaya que si lo encontró. Quizá la historia entre Diderot y Sophie Volland sea una de las historias más fascinantes del libro. Intuir, sólo intuir, la manera en la que un hombre culto y sensible del XVIII era capaz de ver en una mujer algo más que un cuerpo sobre el que gozar o un capricho que sostener. Encontró una compañera para un viaje largo y duro. Y conocemos sólo una parte de aquel viaje porque no todas las cartas que se cruzaron durante años, sobre todo los veranos, que pasaban separados, porque Diderot estaba casado y se iba con su familia, no todas esas cartas, digo, han llegado hasta nosotros. Algunas fueron purgadas por los descendientes, que las consideraban poco adecuadas a la dignidad de un amantísimo padre de familia.

Seguiremos conversando sobre el tema. Está amaneciendo y la visión a estas horas de “las montañas más frías de toda Castilla”, como se referían los jesuitas en el XVIII a esas montañas que separan la Alta Sanabria de la Sanabria central es una visión demasiado cautivadora como para seguir escribiendo…


PS: “Aun cuando gran parte de ese extenso y apasionado epistolario se haya sacrificado por mor del decoro, los cientos de cartas que han sobrevivido siguen brindando un retrato extraordinariamente vívido de un encuentro de dos cuerpos y dos mentes que se prolongó durante más de dos décadas. Pues, además de sus sentimientos, Diderot escribió, entre otras cosas, sobre libros que ambos estaban leyendo y prosiguió en las misivas conversaciones iniciadas en sus encuentros con Sophie


7.9.12

Volver a la realidad con el arte degenerado


Cuando uno vuelve a la meseta, la mejor forma de aclimatarse a estos vapores cancerígenos que la recorren es dejarse llevar por la vida cultural de esta ciudad con mar, hermosa y abierta. Así que nos dejamos llevar. Nos acercamos primero a la MAPFRE para ver la exposición sobre Kirchner que estaba a punto de terminarse. Un trabajo magnífico, muy bien organizado, que permite ver la evolución del autor, un viaje que en realidad es un viaje por el arte de la primera mitad del XX. El fascinante mundo de la pintura, un mundo en el que no es difícil ver como unos autores se influyen en otros. Algunos cuadros podrían ser de Chagall y algunos podrían ser de Picasso. No es sencillo organizar de una manera tan elegante una exposición sobre un pintor tan complejo.
Salía de la exposición pensando en cómo para una mente premoderna, como la nazi o la comunista, este arte tenía que ser, forzosamente, degenerado. Gentuza como Renau, el cartelista soviético cuyos carteles son en realidad intercambiables por los nazis, consideraba a la gente como Kirchner “individualistas burgueses”. Y pensaba también en aquellos que, como Zweig o Kirchner, no fueron capaces de soportar la idea de un mundo sin libertad. Y también me miraba las manos y sentía ese resentimiento que siempre me corroe cuando las miro: no ser capaz de hacer nada con ellas. No dibujar. No tocar instrumentos. La terrible soledad de la incultura.

PS: tantas derrotas, y tan pocas Victorias

6.9.12

Aquella gente peligrosa... hablemos


La segunda lectura veraniega fue también un festín. Otro de esos libros que me jode no llegar nunca a escribir y que me jode tener que acabar. Qué bien escrito, qué instructivo y qué ameno. Al autor Philip Blomm le tenía ganas desde hace tiempo y no me defraudó nada. Me refiero al libro sobre la Gente peligrosa de los salones parisinos de la segunda mitad del XVIII. Un libro fascinante, sobre el Salón que montó D´Holbach en el París de los años centrales del Siglo de las Luces, un salón animado por Diderot y en el que, al fin, somos capaces de ponerles cara a todos: del narcisista Voltaire al resentido de Rousseau. Era evidente que alguien que inventó el concepto de voluntad general no podía ser buen tipo. Menudo psicópata. Hágase con el libro desocupado lector, porque tenemos que hablar de él. Pero hágase ya mismo con la obra, porque si sigue esta bitácora con regularidad, estoy seguro que usted también tiene algo que decir sobre aquel Salón. A favor o en contra, pero seguro que tiene algo que comentar. Así que no sé a qué espera… ¿me he equivocado alguna vez con mis recomendaciones?

Hablaremos de él. Largo y tendido.


PS: Diderot nos recuerda en el libro que Séneca escribió una vez que “Una parte de la vida la dedicamos a hacer las cosas mal; la mayor parte, a no hacer nada, y casi toda la vida a hacer algo que no es lo que debiéramos hacer”.

5.9.12

Las fuerzas de la cultura, o el resentimiento como emoción para la revolución


Pasaba Orbita y aún no llegaba el puerto. Seguía escuchando los audios de la Fundación March. Llegó el turno a la conferencia del profesor Lucena. Sobre un tema del que ya me había comentado alguna cosa en alguna cena veraniega: la importancia de las emociones en la historia política. Y en concreto, la importancia del resentimiento cuando el orden del mundo deja de ser eterno, a caballo entre el barroco y la Ilustración. En la tragedia griega, el asombro lo causan situaciones que se salen de un orden estable, por eso el resentimiento juega un papel tan diferente al que jugará con la modernidad. 
La conferencia es una absoluta delicia. Y el resentimiento es, en efecto, una emoción revolucionaria. Si no se la quieren bajar, pueden escucharla pinchando aquí. Y aquí pueden ver la presentación que hizo el profesor Lucena durante la exposición

Cultura para todos. La generosidad de quien no dedica su esfuerzo a clubes de futbol o a irse de putas, sino a expandir conocimiento. 

Algo raro pasa en este país cuando la gente más normal parece extranjera.

4.9.12

Las fuerzas de la tecnología, viniendo por la A6


Magníficos trabajos, que pueden consultarse ahora gracias a la tecnología. Ahí está la Fundación March, capitaneada por Javier Gomá. Han colgado en Itunes los podcast de las conferencias que se han celebrado en la Fundación desde 1975. Un auténtico festival para los sentidos: casi todos los temas y casi todos los ponentes. Como soy hombre descentrado y no encuentro mejores formas de aliviarme en los viajes, cuando la meseta se hace interminable y empieza a adivinarse aun el puerto, me bajé varios y los vine escuchando de vuelta a la capital. El placer de oír a los maestros, el placer de conversar con Jon Juaristi mientras él nos habla de Unamuno, de oír a Luis Alberto de Cuenca hablando de cine clásico, o disfrutar de la obra poética de Joan Margarit.
Cuando uno viaja solo, no puede hacerlo en mejor compañía.

PD: podcast, a falta de otra cosa.

3.9.12

Uno a la calle...


Saldrá el tal Bolinaga. El carcelero. El asesino. Pocas metáforas más duras de nuestra derrota. Era un juego de suma cero. Si ellos ganaban, nosotros perdíamos. Y ellos, a los que hemos derrotado con la fuerza de la ley, gracias a la magnífica política que diseñó Jaime Mayor, acabarán ganando la memoria y la imagen. Ganarán el relato, pero esto es algo difícil de entender por parte de este gobierno de abogados, ingenieros y meapilas.

Aquel día, cuando un musulmán salía a la luz del día, un diario repugnante, cerrado por formar parte del entramado de ETA, titulaba con todo el rencor posibleOrtega Lara vuelve a la cárcel”. El redactor jefe de aquel presunto diario, el encargado de aquel titulo fascista, preside hoy la Diputación General de Guipúzcoa.

Y aun dirán que hemos ganado nosotros

PD: Rumbo a la Alcarria

2.9.12

¿Política? ¿Antiterrorista?


Es difícil explicarlo mejor. En este artículo, publicado el domingo pasado en el ABC, están las razones por las que a muchos nos da la sensación de que la ¿política?  ¿antiterrorista? de este gobierno no la está diseñando el pepé que conocíamos sino cualquier otro partido.

Quizá por esto el propio Rogelio ya no está ahí.

Para esto, que se hubieran quedado, al alimón, el matratador Eguiguren y el tal Rubalcaba.

1.9.12

Cuando el imperio fuiste(s) tu, o un Planeta en digital

Acabé mi primer libro en formato digital. Leído en el Tagus que me llegó cortesía del Pivi. Una entretenida novelita, que ganó el tal Planeta, sobre la vida de Pedro I de Brasil, el primer monarca de un país americano. Un hombre pasional que se comió la vida a bocados  y que nunca entendió que las razones del corazón no son las razones del Estado.

Su infancia, en el salvaje Brasil de principios del XIX, la bondad de su padre y el carácter marrullero de su madre. Los celos de su hermano Miguel, que tanta relevancia tendrían a lo largo del XIX portugués. Y de fondo, la pasión. No tanto con Leopoldina, su mujer, con la que se casó por razones de Estado, sino sobre todo con Domitila de Castro. Una pasión que superó amenazas, distancias, desencuentros y olvidos. Porque hay cosas que se quedan para siempre en el corazón. Esas cosas que, cuando uno las ha probado, lo transforman ya para siempre. Quizá es la parte más lograda de la novela, entender de qué manera la mente de Pedro vivía escindida entre sus obligaciones como padre, esposo y Rey, y las necesidades que le planteaba su corazón. La búsqueda de la libertad para intentar explicarse la vida que uno lleva.

Y al final, claro, el exilio. Era difícil ser Rey en la América colonial en la que se iban imponiendo, con sus sombras, las Luces. Y la vuelta a una península que en el fondo no era suya. Un país dominado por los curas y la pobreza, un país que no lo entendía,  pero por el que acabó entregando su vida.
Un buen papelillo, ideal para entrar en el mundo de los libros electrónicos.

Y el placer de encontrarse con Manolo al final, en los agradecimientos.