15.2.12

De Miguel Syjuco en la Biblioteca Nacional (y II)

Tomo la palabra. Lo felicito. Me da la sensación de que su novela, señor Syjuco, es más autobiográfica de lo que pensaba. Repaso con la mente retazos de la novela: todos tenemos una Madison con la que leíamos el periódico cada mañana y con la que hicimos miles de planes antes de verla marchar. Le pregunto por su identidad. ¿Dónde está la identidad filipina? ¿En qué consiste? Me relata el drama de la emigración como el elemento esencial de la identidad de los filipinos. Un filipino es alguien que emigra. Supongo. Son buenos trabajadores, gente abnegada; esa cultura del esfuerzo que ha levantado países donde sólo había barro. Y mierda. Algunas de las dudas que asaltan a los protagonista de la novela me asaltan a mí, que a los años que tengo aún no sé si soy senabrés, castellano, español, europeo o nada de lo anterior. Las dudas y también los temores. Y el rechazo: la exigencia de ser buen filipino, la imposición del tagalo. Acaba su reflexión con una sonrisa, la verdad es que no los sé, me dice; no sé qué es la identidad filipina. Casi once millones de filipinos viven fuera del país, de ellos más de medio millón lo hacen en España, prosigue. Muchos, la gran mayoría, no volverán nunca a su país. Pero la identidad, la conciencia de ser filipinos, no los abandonará nunca. Y probablemente, a sus hijos tampoco. Termina el acto, me acerco a saludarlo. Su español procede de unos meses en Barcelona, ya nadie en su familia lo domina.

Nos deseamos suerte.

En la vida.


PS: Porque el pasado te pesará mucho más a medida que tu futuro se reduzca. [...]. Es necesario que aprendas esta lección ahora que eres joven [...]. Y escribe para explicarte el mundo y explicárselo a los demás

Syjuco, Miguel: Ilustrado. Barcelona, Círculo de Lectores, 2011. Página 247.

1 comentario:

Víctor Centoloman dijo...

Conflictivo y difuso asunto, las identidades. Suele ser recomendable desconfiar de quién las encuentras claras y no alberga dudas sobre la suya.

Habrá que leer el libro de Syjuco.

Saludos!