23.2.11

¿Dónde estabas tú?

Ahí acabó, quizá, nuestro siglo XIX. Y nuestro siglo XX, si me apuran. Ahí entramos ya en lo que ahora somos. Aquella tarde. Hace treinta años. La tarde que supuso el principio del fin para Carrillo y para Suárez.

Mis recuerdos son confusos. Yo tenía, perdonen la nostalgia, seis años, casi siete. Estaba con mi madre, eso sí lo recuerdo, en una mercería que había en la esquina de la calle, casi ya con Puenteareas. Se oía la radio. Y yo no entendía nada. Los militares, debió de decir la dependienta. Todo es confuso. Mi padre nos había adelantado días antes de producirse la dimisión de Suárez (se lo oyó a un viajero en el taxi) y la frase “no creo que los militares tarden en levantarse” era un clásico en las comidas. Yo no sabía qué cosa era esa de un golpe de Estado; mientras volvíamos a casa iba imaginando que alguien le daba un golpe a España, un golpe físico, digo, una hostia bien dada. Ya no recuerdo más. Creo que al día siguiente no fui al Colegio, pero no soy capaz de recordar.


Esta es mi (escasa) memoria del 23 efe. Y usted, desocupado lector, ¿dónde estaba aquel día?

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo estaba en casa, preparando un exámen de matematicas, estaba en COU, y a última hora había quedado con los colegas del instituto para dejarnos unos apuntes, no fuimos p al encuentro, estábamos en la IIIRegión Militar, dónde Milans se hizo fuerte.
Dejé de estudiar el exámen durante un rato y me puese con mi madre a escuchar la radio, enseguida subieron vecinos y mi padre volvió del trabajo. En Albacete no quedó un alma por las calles.
Al tiempo que oíamos la radio intentábamos llamar por tfno a mi hermana, estudiaba en la Universidad de Murcia, no hubo manera, incomunicados, así nos dejaron. Entonces no estendía el llanto de mi madre, ahora sí.
Mi sentimiento inicial fué de incredulidad, tanto que al cabo de un par de horas seguí estudiando mi exámen, era importante, estaba en un curso muy competitivo y como soy del baby boom tenía que sacar buenas notas si quería elegir algo en la Universidad.La tarde avanzó y la música militar y el discurso de Milans me heló poco a poco la ilusión de que no fuera tan grave ¿estaría bien mi hermana? empecé a sospechar lo peor y poco a poco se desdidujaron las integrales.Mis hermanas y yo sólo queríamos consolar a mis padres, tranquilizarlos , decirles que todo se pasaría, que no era otra guerra civil ,de nada valía el esfuerzo, sólo el Rey y la ansiada llamada desde Murcia les devolvió la paz.
NC

El Coronel dijo...

Pues yo esa noche estaba en casa...no recuerdo la tarde, pero sí recuerdo la cara de preocupación de mi Padre y la conversación...mi hermano mediano decía, seguro que esto lo está moviendo el Rey y mi padre negando con la cabeza...lo que recuerdo con más claridad es que al día siguiente no hubo clase y sobre todo que había tele...una peli en blanco y negro...pero en aquella época eso era como una gran fiesta, nada de cole y tele por la mañana.

Miguel A. Pazos Fernández dijo...

Yo ni había nacido. Solo sé que a este respecto hay muchas teorías, y que todavía hay mucha mierda (más de la que se ha mostrado incluso) que todavía no sabemos. Pero bueno, tampoco es algo que guste recordar, ¿no?

Un saludo liberal ;)

Miguel A. Pazos Fernández dijo...

Por cierto, te he añadido a mis blogs recomendados.

Saludos.

Hornuez dijo...

Yo lo que recuerdo es que me levantaron por la noche a ver el discurso del rey por la tele. Y desde ese día ya me podía quedar hasta tarde a ver el futbol.

Carmen Armesto dijo...

Yo estaba trabajando en la consulta con un paciente que tenía cinco o seis años cuando entró mi jefe con la radio puesta en la que se oían los tiros y me dijo: "ha habido un golpe de estado"
- "Pero, ¿qué dices?"
- " Que hay un golpe de estado, ha entrado la guardia civil a tiros en el congreso"
- "No puede ser, se te ha cambiado la emisora" le dije en pleno ataque de incredulidad.

Y, así, mientras decía estas cosas y pensaba que se había vuelto loco, iba escuchando la SER en directo y creyéndome aquello tan increible que nos estaba pasando.
Cobré vida de golpe y empecé a buscar al abuelo de mi paciente para que se lo llevara a casa. Llegó un compañero para una reunión y, cuando se lo contamos dijo,: "Ha sido Milans". "Qué bárbaro, ¿pero esto qué es que lo sabe todo el mundo?".
Mi hermano estaba entre las dos etapas en las que se hacía el IMEC y la preocupación era cómo le íbamos a sacar de aquí, si le llamaban al cuartel: "No cojas el teléfono, decimos que no sabemos dónde estás; no vayas al cuartel, que te vamos a sacar de aquí"

Aquello era irreal y real al mismo tiempo. Mi madre se fue a Jumbo y cargó el carro de comida hasta arriba. Sabía qué es lo importante en estos casos.

Todo se derrumbaba a nuestro alrededor y había que pensar en cómo salir de aquí si se líaba.

Nos pasamos toda la noche viendo la tele y oyendo la radio. Salió el rey, salieron los guardias por la ventana. Firmaron encima de un coche.

Era martes. El viernes nos manifestamos. Algo cambió, sin embargo. Ya nunca fue lo mismo. No sé si para bien, la verdad.