9.3.10

Vidas rotas

El amigo Roger presentó su libro en el Palace y allí me presenté, puntual y obsequioso. Lleno hasta la bandera. Por los autores habló Roger, educado y puntilloso, como es él. Probablemente nadie como él habló en público, cuando todos callaban, sobre la maldad y la inutilidad del supuesto proceso de paz perpetrado por Zapatero, solo o en compañía de otros, hace unos años. Y ayer volvió a recordarlo: ha de haber vencedores y ha de haber vencidos; y ha de quedar claro quién mató y quién murió.

Breves palabras después de la Vicepresidenta de la Fundación de Víctimas y de Ana María Vidal, todo un ejemplo de coraje cívico. Cerraron el acto dos políticos por los que no siento especial cariño (aunque es verdad que si lo miro en profundidad, no siento especial cariño por ninguno), la Presidenta Aguirre, cordial y en su sitio, y el inefable Bono. Ya saben los desocupados lectores de esta columna que a mí Bono no me cae bien. Me parece un demagogo de manual y ayer volvió a demostrarlo. Además de un sujeto sin escrúpulos capaz de cualquier cosa con tal de acumular poder. No entiendo las simpatías que le tiene la gente, como Pedro Jota; nada se ha movido durante veinte años en Castilla La Mancha si él no quería y ahora va de víctima del aparato de os partidos, cuando él maniobró hace muchos años para echar a Fuentes de la candidatura para la que le habían elegido las bases. En fin, que no soy objetivo con este Bugallal de Albacete. Ya digo, ayer quiso ser protagonista, hablando de España y de los miserables de la ETA y de la Unidad de la Nación española, el mismo tío que era ministro en un gobierno que alentó el engendro este que llaman Estatuto de Autonomía para Cataluña. En fin, nunca me ha gustado la gente que se envuelve en banderas, sea esta la bandera española, la catalana o la vasca. La gente le aplaudió a rabiar, así que supongo que el raro seré yo.

El libro. Magnifico. Por fin una biografía de todas las personas asesinadas a manos de la ETA. Todos inocentes, por supuesto. Todos muertos por lo que eran (españoles) o por lo que representaban (a España). Una confidencia. Hace muchos, muchos años ayudé a un amigo en un trabajo. Me tocó ir a la Hemeroteca no había Internet, a repasar la prensa de principios de los ochenta. Era terrible, un muerto cada dos días. Y todo el mundo mirando para otro lado. Todo empezó a cambiar con el secuestro de Iglesias Zamora, y todo cambió de verdad con el asesinato de Miguel Ángel Blanco, cuando todos nos convertimos en Antígona. Y cambió también gracias a la firmeza democrática de los gobiernos de José María Aznar.

Un libro de honor y de compasión para con las víctimas. No olvide, lector, que los mataron a ellos porque no podían matarnos a todos para construir su Estado soviético, vasco y revolucionario. Así que, en el fondo, ellos también murieron por usted.



PS: "La generación bolchevique de la guerra civil no creía en el valor de la libertad del individuo, en la libertad de palabra, en la libertad de prensa en el contexto de la Rusia burguesa.

Como Lenin, consideraba estúpidas e insignificantes las libertades con las que soñaban muchos obreros revolucionarios y la intelligentsia.

El joven Estado destruyó los partidos democráticos, limpiando el camino para la construcción soviética. A finales de los años veinte, aquellos partidos habían sido liquidados por completo. La gente que había estado en la cárcel bajo el reinado del zar volvió a la cárcel o fue enviada a los campos de trabajo forzado".

Grossman, Vasili: Todo Fluye. Barcelona, Galaxia Gutemberg, 2008. Página 226