20.3.10

Marchando una de ruborización

Allí estaban todos, muchos de ellos personajes habituales de esta bitácora: Jaime, a quien llegué a través de Carlos; Mr. Lord y sus amigos los humanos; Anabel, rapada en otoño; John the Minor, con quien nunca hizo falta firmar nada; el mítico Llorenç; Nieves eta Mario; el maestro Esteban; Meli&;Sara; Olivia en espíritu; el Chiquitín de Fuenterrabía; mi admirado D. Faustino R…; estaba Sanes, estaba Marius y estaban muchos otros amigos cuya enumeración sería larga de hacer aquí, pero a los que agradezco su compañía aquella noche. Y claro, estaba también el núcleo duro de lo que Antuan llama “el Kolectivo”: estaba Hornuez, claro; estaba Chisun, claro; estaba el hijo del Carolkas; estaba Joao, claro. En espíritu estuvo Mi General, y también el Maiquel, claro; y mi profesor Juanino; y Chimeno en Bolivia, y mis amigos libaneses, y María desde Alemania. Y estaban, claro que estaban, Mi Coronel, Mi Secretaria (buen viaje, ¡te echaremos de menos!) y Mirmana.

Ha sido un año duro. Con algunas cicatrices saladas, con algunos descubrimientos sensacionales y con alguna que otra enseñanza. La básica la escribió Tito Livio hace casi dos milenios, pero sigue tan actual entonces como ahora: “Al fin y al cabo, el fin del mundo no va a suceder mañana.
Gracias a todos.
Conseguisteis ruborizar al Perdíu.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Simplemente genial!

El Coronel dijo...

Fue un auténcico placer colaborar en la preparación del cumple. Todo el mundo hizo todo lo posible por asistir y por no estropear la sorpresa. Perdíu puedes estar orgulloso de todos sus amigos y sobre todo de ser como eres, que esé fue el éxito real de la fiesta, todo el mundo quería acompañarte.

Un abrazo