2.12.08

La tragedia de la República

Vaya por delante que no entiendo bien qué hace una Comunidad Autónoma editando libros, habiendo editoriales que se dedican a ello y ganan así dinero sin cargo al contribuyente. Lo único bueno, al menos en este caso, es que el libro está disponible en internet sin mayores problemas. Acabé hace un par de días La izquierda burguesa y la tragedia de la IIª República, de Juan Avilés, reedición del inencontrable La izquierda burguesa en la IIª República, que el profesor Avilés publicó en 1985. El libro es muy bueno, y la oportunidad política de su reedición, ejemplar. Escrito sin sectarismo, describe el papel que la izquierda burguesa agrupada en Acción Republicana primero y luego escindida en varios grupos, jugó durante toda la experiencia republicana

La República eran ellos, es cierto. Cuando llegó el cambio de régimen, nadie más creía en la República burguesa. Con el paso del tiempo, y acorde con lo que ocurría en Europa, una parte de la derecha se fue fascistizando y una parte de la izquierda se fue bolchevizando, por lo que para la supervivencia del régimen era imprescindible que éste fuera capaz de ampliar su base e integrar desde el centro a quienes no se habían escorado demasiado. Fue absolutamente incapaz y ese fue su fracaso. Es verdad que no sólo ellos fracasaron; fracasó Prieto en su intento de evitar la comunistización a la que un personaje tan repugnante como Largo Caballero conducía al Partido Socialista, y fracasó la derecha liberal en encontrar un espacio más allá de la deriva que iba adquiriendo la CEDA a partir de la primavera de 1936.

La democracia liberal, uno de los credos de la izquierda republicana, exigía ser escrupulosamente respetuoso con el resultado electoral, y la izquierda burguesa no lo fue porque no concebía que se pudiera gobernar la república sin ser de izquierdas. La necesaria separación Iglesia-Estado no exigía atacar a los católicos como se hizo, enajenándose así el posible apoyo de una masa conservadora probablemente poco monárquica y que hubiera podido defender la República con sus votos y con sus manos. En fin, reforma económica y social, otro de sus ejes y tan necesaria, había de hacerse a través de procesos paulatinos que consolidaran nuevos modelos de propiedad, pero tampoco fue capaz de hacerse.

La exclusión de la mitad del país a la hora de elaborar una Constitución que definía al país como una República de Trabajadores marcó las pautas de un régimen condenado al fracaso. La izquierda burguesa no comprendió que o la República era de todos, o no encontraría a nadie a la hora de la verdad, para defenderla. Que es exactamente lo que acabó pasando el 19 de julio de 1936.

Un gran libro, de los que hay que leer para no hablar de oídas, como les pasa a tantos en España. Hágase con él, lector. No se arrepentirá.

 

Ps: "El 8 de febrero de 1930 [Azaña] anunció también su concepción del nuevo régimen por el que luchaban: "la República cobijará sin duda a todos los españoles; a todos les ofrecerá justicia y libertad; pero no será una monarquía sin rey: tendrá que ser una República republicana, pensada por los republicanos, gobernada y dirigida según la voluntad de los republicanos".

Esta concepción, que inspiraría la actuación de la izquierda republicana en los años treinta, implicaba una distinción entre dos tipos de españoles: los que tendrían y los que no tendrían derecho a gobernar la República. la posibilidad de que millones de españoles acabaran votando a partidos no republicanos, como ocurriría en 1933, era sencillamente ignorada"

Avilés Farré, Juan: La izquierda burguesa y la tragedia de la IIª República. Servicio de Documentación y Publicaciones de la Comunidad de Madrid, Madrid, 2006. Página 58

1 comentario:

Joao dijo...

Y que tengamos que soportar ver en Madrid la escultura de un enemigo de la libertad como la "ñapas del gotelé" de Largo Caballero.
Pero que experiencia tiene la izquierda en elevar a tíos borricos a cargos del Estado.
Corcuera "el litri", Ciscar "el peluquero" (vaya apellido), Pepiño "el analfabeto malvado", Montilla "el eterno bachiller", Roldán "el 3 carreras".
La historia, amigo Perdiu, nos dice que los sociatas nunca han aceptado perder y que son capaces de torcer verticalidad hasta conseguir meter el morro. Aunque sea a costa de regalarnos una guerra civil.
Por cierto, Catalanes, ¿para cuando vais a desenterrar y juzgar al carnicerito golpista de Companys?