8.4.08

Nos batiremos, claro que nos batiremos

No sé si he contado ya aquí que la muerte de Gregorio Ordóñez marcó un antes y un después en mi forma de ver la política. Recuerdo el día que lo mataron. Recuerdo que estaba en la carrera y que estaba preparando los exámenes de febrero. Recuerdo el horror de sentir la muerte de un representante político como un heraldo que los asesinos envían a sus votantes: le matamos a él porque, de momento, no podemos mataros a todos vosotros. Y lo de Ordóñez era insultante. Había convertido al pepé en la fuerza política más votada de San Sebastián. Hasta ahí podíamos llegar, pensaron los asesinos.
Trece años después de su muerte, trece, el parlamento vasco homenajea al asesinado. Trece años. Se ve que la medida del tiempo es diferente para las instituciones nacionalistas vascas que para el resto de los mortales. Ana Iríbar, la viuda de Ordóñez, madre de un hijo que se crió huérfano, ha sufrido mucho estos años. Ha tenido que vivir estos trece años sin él. Trece años nada menos. Ha tenido que ver como jóvenes nacionalistas profanaban la tumba de su marido. Ha tenido que ver cómo más gente era asesinada en el País Vasco por no comulgar con el nacionalismo obligatorio.
Durante el homenaje, Ana Iríbar dedicó duras y gruesas palabras al presidente del gobierno vasco, tal y como puede verse
en este video. Y me parece perfecto. Ya basta de fingir normalidad en el único país de Europa en el que es la oposición la que va con escolta.
Recordaba Santiago González que las palabras de Iríbar eran justas y lo eran en sentido literal. Hace unos años, un tal Rubalcaba, un paniguado al servicio de la hegemonía nacionalista, vomitaba lo siguiente en sede parlamentaria, dirigiéndose a los diputados del pepé:
Están ustedes muy cómodos, y es triste tener que decirlo, con que ETA siga existiendo. Aunque les peguen a ustedes, aunque les violenten, aunque les asesinen: parece que están mucho más cómodos con la existencia de ETA que sin la existencia de ETA”.
La deposición tuvo lugar el 16 de febrero de 2007
. Está recogida en la página 44 del Diario de Sesiones del Parlamento Vasco número 53 de la VIII Legislatura.
Pero no es el único en decirlo. Forma parte también del discurso y del pensamiento progre en la España posmoderna y pasada de vueltas en la que vivimos. Al pepé le interesa que eta siga existiendo; los precios suben por conspiraciones del capitalismo neoliberal, la tierra se acaba y es nuestro amado guía el que ignora a Bush y no al revés.
En fin, que si esto no es vejar a las víctimas, que venga dios y lo vea.
Así que bravo por Ana Iríbar. Bravo por la dignidad de los muertos frente a la vileza de los aprovechados o de los cobardes. Y que Ana lo tenga claro: nos batiremos, claro que nos batiremos. Con la palabra en la boca y la ley en la mano. No sólo en memoria de Gregorio Ordóñez, sino también en defensa de los ideales por los que murió asesinado.

PS: “-Amigos míos –concluyó [Golda Meir]- vivimos en un presente muy breve. Cuando digo que tenemos necesidad de esta suma, no me refiero al mes que viene o dentro de dos meses. ¡Es ahora! No os toca decidir si debemos o no proseguir el combate. Nos batiremos. Jamás la comunidad judía de Palestina izará la bandera blanca ante el Gran Mufti de Jerusalén. Os toca decidir quién alcanzará la victoria: nosotros o el Mufti.
Lapierre, D. y Collins, L: ¡Oh Jerusalén!. Booket, Barcelona, 2006. Página 196.

PD: Todo el día en Baleares

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Rubalcaba tenía más razón que un santo. Tu post lo demuestra.

Cpp dijo...

Lo que demuestra tu anónimo comentario es que algunos nacionalistas están encantados si Josu Ternera preside la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco.

A partir de ahí, es imposible que entiendas el post ni la situación que viven muchos vascos en su propia tierra, que no les dejan descansar ni muertos, después del preceptivo tiro en la nuca.

Lo que separa ambas posturas va más allá de argumentos, es pura humanidad o falta de la misma.

Joao dijo...

Rubalcaba Fouché:
Contra los cuerpos, la violencia; contra las almas, la calumnia.
Pais Asco, pais gris

Los Plomez dijo...

Muy bueno tío.