4.1.08

Cuando el agit-prop cambia de manos

Una de las cosas más fascinantes de esta penosa legislatura que, gracias a dios, llega a su fin, ha sido comprobar la reacción de la izquierda cuando, instalada en el poder, sufre el peso de la calle como factor de agitación política política. Ha dado la sensación, en estos cuatro años, no tanto que a la izquierda le moleste que le critiquen en la calle, sino que no concibe, siquiera, que alguien, no siendo ella, pueda ocupar la calle, y mucho menos para criticar a un gobierno progre.
Así, los que se hartaron de deslegitimar en la calle a un gobierno legítima y democráticamente elegido. Los que salieron a la calle contra el Plan Hidrológico. Los que salieron a la calle contra la Ley Orgánica de Universidades. Los que salieron a la calle para protestar (¿?) contra el Prestige. Los que salieron a la calle para protestar contra la invasión se Irac. Los que salieron a la calle contra La ley de Calidad de la Enseñanza. Los que salieron a la calle, en fin, contra una sensata y bastante modesta reforma laboral. Estos mismos, el pesoe, lo que queda de Izquierda Unida y toda la progresía patuleica, llevan cuatro años enfadados porque la oposición ha salido a la calle. Atreverse a discutirle a la izquierda el monopolio de la calle. ¿Dónde se ha visto tamaña osadía?
Si protestan las víctimas, le están haciendo el juego a los terroristas. Si protesta el pepé, es una muestra de que es un partido cercano a la derecha extrema. Si protesta la Iglesia, que se calle que son unos antidemócratas nacionalcatólicos.
Y yo me pregunto. ¿No tiene el mismo derecho las víctimas del terrorismo que los ecologetas a manifestarse en la calle? ¿Por qué la Iglesia
ha de crear un partido político para poder hacer política y los sindicatos no? ¿Pero quién se cree que es el partido socialista para decir quien puede hacer política y quien no?.
En fin, la moraleja de todo esto, si es que tiene alguna, está muy clara para el Partido Socialista: donde las dan, las toman.
Pues eso.

PS: Rogelio Alonso wrote: “Paul Wilkinson, precursor de los estudios sobre terrorismo, identificaba la militancia como un decisivo factor diferencial entre el terrorista y sus víctimas, o sea, la sociedad y el Estado. Mientras el terrorista fanatizado se convierte en un comprometido militante, la respuesta antiterrorista adolece a menudo de un activismo tan entregado, quedando en situación de desventaja

5 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Como se puede comparar la sincera indignacion del pueblo contra una guerra injusta e ilegal con las manifestación clericales, rancias y de sacristia de la semana pasada? Vaya liberal que estás tu hecho, majo

Cpp dijo...

Anónimo, majo, no sé si se puede describir como sincera indignación la actitud de quienes durante esos días robaban jamones, amenazaban a políticos de derechas y gritaban asesino al gobierno legítimo.
Para rancio, tu comentario, porque yo estuve con los obispos y lo que vi fue gente normal, las personas que se levantan todas las mañanas para trabajar y pagar impuestos (para cánones y gaitas mil).
Los progres de chaqueta de pana o vaqueros CK sí que sois rancios...

Jorge Castrillejo dijo...

cpp:
tienes razón, cuanto bobo hay por la progresía.

Joao dijo...

La izquierda nos dice, quien puede manifestarse y quien no. Y sobre las mujeres, pues eso, Es mami Llamazares la que manda en su vagina y en las de las demás. En el sexo, en la vida y en todo

Regresía espatarrada dijo...

Sospecho que se protesta no contra el hecho de salir a la calle (por cierto: nunca los obispos salieron a la calle con Franco, ni con el PP)sino por las mentiras y salvajadas que dicen. Comparto ese criterio: son unos hipócritas. Las ideología son lo de menos en esta historia: se trata de que este país salga de unavez de las trágicas manos de una Iglesia feroz, nada liberal, nada tolerante. Por eso no votaré al PP. Feliz año, a poder ser sin Rajoy.