26.12.06

La invención de la tradición (III)

Pensemos en la generación de ciudadanos vascos que, en la actualidad, tiene entre cuarenta y cinco y sesenta años. Sus abuelos tenían nombres tan vascos, tan propios y tan originales como Miguel, Sabino, Ramiro, Julián o Pedro.
Es probable que muchos de estos vascos que ahora rondan la cincuentena le hayan puesto a sus hijos o a sus nietos nombres que, en la actualidad, se consideran vascos "de toda la vida", como Koldo o Kepa.
En realidad, se trata de nombres que apenas tienen un siglo y que no tienen, en sentido estricto, ninguna tradición en lengua vasca ni en el País Vasco. Sabino Arana creó un santoral vasco y, para ello, no dudo en inventarse, literalmente, los nombres. Así, Kepa, del arameo Cefas, Koldo, del germano Holdovich. No fueron sus únicos disparates. A la hora de asignar género a los nombres, el paleto y racista de Arana recurrió a la creencia popular de que los varones al nacer abren la boca y dicen "a", mientras las niñas las cierran y dicen "e". Solucionado. Los de varón acabarán en "a" y los de mujer en "e", de ahí el nombre Anne, que parece vasco de toda la vida y es de antesdeayer.
En fin, tanta obsesión por la tradición, y los jóvenes vascos llevan nombres que, a sus abuelos o bisabuelos, les hubieran sonado a chino.

1 comentario:

Benjamín dijo...

Estornés Lasa en "Historia del País Basko" dice:
"Es seguro que los baskos precedieron a Colón en el conocimiento del norte del Nuevo Mundo a donde iban a buscar el bacalao"