30.6.05

El Congreso... de la bernarda



No es un problema relacionado con que el increpado fuera del pepé o del pesoe. Aquí también va antes el fuero que el huevo.

Cuando en un parlamento democrático se permiten manifestaciones en su puerta cuando los diputados están reunidos (14 de marzo de 2003).
Cuando en un parlamento, templo de la palabra, se permiten las pancartas con alegría, porque en este alegre buenrollismo en el que estamos todo vale (5 de febrero de 2003, la intelectualidad de este país, representada por cómicos y actores).
Cuando en un parlamento, finalmente, se permite que ciudadanos increpen alegremente dentro del parlamente a diputados electos como sucedió ayer con Federico Trillo, convirtiendo el parlamento en una verdulería.

Cuando todo esto pasa, digo, estamos abriendo el camino a una espiral muy peligrosa. Porque algún día, algún vociferante le soltará una hostia a un diputado, y luego lo lamentaremos todos. bueno, todos no. Depende. Si el agredido es del pepé, será una reacción condenable pero comprensible, tal y como sucedió cuando se atacaban las sedes del pepé. Si el atacado es un diputado de la izquierda, o nacionalista, ya saben: son restos de la extrema derecha albergada por el pepé (como el padre de Bono, si viviera hoy).

Sigo en el oeste, cerca de portugal.