19.9.18

Castas y mandamases

Hace unos meses Cayetana Álvarez escribía en el mundo que Monzón es de verdad quien manda ahora, en nombre de Ana Patricia Botín, en Prisa. Las castas, que haberlas, haylas...




18.9.18

El final del teléfono

En pocos años el teléfono tal y como lo conocemos será un recuerdo. Como ahora lo es aquel mundo en el que solo había un teléfono por familia y estaba en casa. El año que viene, sin ir más lejos, en EEUU las cosas ya no serán lo que fueron...

14.9.18

Huelgas y muertos

Las condiciones materiales de los trabajadores en la Unión Soviética no sólo eran más miserables que en el mundo capitalista. Sus derechos, además, estaban recortados (en realidad no tenían ninguno), pero la máquina de agit-prop nos modela lo que debemos recordar y lo que no. Pienso en esto al hilo de lo que cuenta Spufford en Abundancia roja, el heterodoxo acercamiento a la economía rusa. A principios de junio de 1962, veintiséis personas, (trabajadores, mujeres y niños) fueron asesinados primero y desaparecidos después a manos de las fuerzas armadas del Estado soviético en Novocherkask, una ciudad sureña ubicada cercada de Rostov del Don. Los ejecutados iban desarmados y se manifestaban de manera pacífica reclamando mejoras en los salarios a la vez que  protestaban contra la subida de los precios. El Estado soviético hizo desaparecer sus cuerpos y prohibió a sus familiares cualquier indagación sobre sus restos. 

PS: unas semanas antes, en la España sometida a la dictadura franquista hubo una huelga obrera en Asturias. Busquen los muertos, busquen... 




13.9.18

Sobre el periodismo y los juicios mediáticos

Devoré, ya dije, Un buen tío, el análisis que el maestro Espada realizó sobre el tratamiento mediático que El País dio al caso de los trajes de Camps. Un libro brillante, en el que aparecen las más de quince cifras diferentes que el diario dio sobre los supuestos cohechos que nunca se cobraron. Además, algunas reflexiones muy brillantes, para entender los problemas del presente y los riesgos del futuro del periodismo:

Espada señala, en la página 24, que para construir el libro ha partido de un razonamiento a priori: “El razonamiento de que los periódicos importan. De su primera hasta su última línea. De que importan para los que los escriben. De que importan para los que los leen. de que son decisivos en la fijación de la agenda pública y en la toma de decisiones. De que todo en ellos ha de tomarse seriamente. El caso que aquí se analiza justifica los apriorismos. Estoy convencido de que, aún en el nuevo paradigma digital, los periódicos imprimen un fuerte carácter al día día. De esta circunstancia y del examen de cómo se confeccionan se deriva una inquietante conclusión: pocos oficios muestra una relación tan descompensada entre la preparación de los que lo practican y la importancia social del oficio. Es fácil alertar de que niños están manejando bombas"

Un par de párrafos más, necesarios para entender esta hoguera perpetua que Savanarola ha vuelto a encender: 
"La utilización de prueba por parte del periódico es una metáfora concisa de lo que se entiende por juicio mediático. El periódico sentencia con esa palabra y así erosionará decisivamente la calidad de la contundencia del juicio jurídico. Hay que hacer sonar las alertas cuando alrededor de algunos sustantivos empiezan a proliferar adjetivos. Pasa con democracia y pasa con verdad, como ya dije. [...]"

Hay una verdad única para jueces, científicos, periodistas y ciudadanos, y su segmentación es la primera victoria de la mentira. La verdad es un proceso y la exigencia es que todos los actores que participan en el construyan escalones verdaderos, aunque sean lógicamente parciales. No se puede exigir a un periodista, ni a nadie que diga toda la verdad sobre un asunto. Pero los sucesivos descubrimientos sobre una historia no deberían desmentir los primeros, sino solo ahondarlos