24.8.16

Delicias veraniegas

Aprovechando el verano, me he puesto con el delicioso Velázquez, la Monarquía e Italia, del maestro Díez del Corral, en edición original de Espasa Calpe en 1978. Le tenía ya ganas al texto, un conjunto de ensayos breves sobre los tres temas que no me está defraudando. De fondo, la idea de que la Monarquía Hispánica fue una construcción prenacional y desde luego supranacional. No en vano, sus fuerzas armadas eran conocidas en Flandes como el Ejército Católico, y no el ejército español. Un ejército en el que, como recuerda el maestro, se hablaban 13 idiomas diferentes cuando el sitio de Breda, y cuyo mando supremo en aquel sitio recayó en un italiano..

23.8.16

Cada cual llama barbarie...

Seguimos con el maestro, ya en España: "Cada cual llama barbarie a aquello a lo que no está acostumbrado. Lo cierto es que no tenemos otro punto de vista para la verdad ni para la razón que el ejemplo y la idea de las opiniones y los usos del país donde nos encontramos. Ahí está siempre la perfecta religión, el perfecto gobierno, el perfecto y cumplido uso de todas las cosas.

19.8.16

Fascinante

Tengo aún fresco haber devorado, en pleno Índico, el capítulo sobre la amistad de los Ensayos y me topo recién vuelto a España con la carta de Arcadi Espada el pasado domingo. Sencillamente espectacular. La amistad entre el señor de la Montaigne y La Boétie como epítome de la amistad...

18.8.16

Cada uno a lo suyo, señala Montaigne

El señor de la Montaña, con un reflexión impecable: "Me gustaría que cada cual escribiera lo que sabe, y en la medida que lo sabe, no en esto solamente, sino en todos los demás asuntos" 

17.8.16

Las enseñanzas: la fortuna y el arte

Sostiene Montaigne que "Todas las cosas, dice Platón, son un producto o de la naturaleza o de la fortuna o del arte. Las más grandes y más hermosas de una u otra  de las dos primeras; las menores y más imperfectas, del último"

16.8.16

Las enseñanzas del maestro: sobre los adivinos

Nadie puede conocer el futuro porque el futuro no está escrito. Señala Montaigne que "La adivinación es un don de Dios. Por eso, abusar de ella debería ser una impostura punible. Entre los escitas, cuando los adivinos no acertaban los ponían, con los pies y manos cargadas de cadenas, en carros llenos de presos, tirados por bueyes, en los que los hacían quemar. Quienes se dedican a las cosas sujetas a la dirección de la habilidad humana tienen excusas y hacen lo que pueden. Pero estos que nos engañan, asegurándonos que poseen una facultad extraordinaria fuera del alcance de nuestro conocimiento,  no deben ser castigados por no hacer realidad su promesa y por la temeridad de su impostura"

15.8.16

Las enseñanzas del maestro: la modernidad

Lo moderno del pensamiento de Montaigne: "No caigo en el error común de juzgar a los otros según lo que yo soy. Me resulta fácil creer de él cosas diferentes a mí. No porque yo me siento apegado a una forma, obligo al mundo a someterse a ella, como hacen todos; y creo y concibo mil  maneras de vida contrarias"